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“Debemos exigir al Gobierno central que nuestra medicina se incorpore a las actividades médicas”

Para el vicepresidente de la Asociación de Médicos Tradicionales de la Central Indígena de la región Amazónica de Bolivia (CIRABO), Edgar Amutari, las cosas son claras: se debe incorporar a la medicina natural que se practica en los territorios indígenas en los procesos de investigación de la medicina científica, así como lo establece la Ley N° 459 de Medicina Tradicional Ancestral Boliviana.

“Tenemos la capacidad. Me imagino que no solo en el norte amazónico sino en todos los pueblos indígenas; hemos apuntado a la Ley 459 de la medicina tradicional y lo hemos logrado, y nosotros, como parte de los sectores indígenas, estamos enmarcados (en la norma)”, aseveró el sabio amazónico.

En 2013, el Gobierno central promulgó la Ley N° 459 de Medicina Tradicional Ancestral Bolivia y su consiguiente Decreto Supremo, que, entre sus objetivos, establece el deber estatal de “promover y fortalecer el ejercicio y la práctica de la medicina tradicional ancestral boliviana”. Asimismo, el artículo 27 de la misma norma, asigna como responsable al Viceministerio de Medicina Tradicional e Intercultural y la Unidad de Medicamentos y Tecnología en Salud, dependiente del Ministerio de Salud, “el desarrollo de la farmacopea boliviana de plantas medicinales para la elaboración de programas, planes y proyectos de investigación de las mismas”.

“Lo que tenemos que hacer es exigir al Gobierno central que se incorporen nuestras actividades a la altura de los grandes médicos que ocupan la medicina científica y que nosotros podamos estar al lado de ellos, compartiendo nuestros conocimientos (…) además, para que se puedan implementar talleres de capacitación para que nosotros podamos enseñar a nuestros jóvenes en los colegios y universidades, para que puedan conocer los conocimientos que nos dejaron nuestros ancestros y que nosotros también estamos dejando en esta etapa”, expresó Amutari.

La medicina natural fue y es uno de los alicientes más requeridos por la ciudadanía durante las tres arremetidas de la pandemia en Bolivia, desde 2020. Para el líder indígena, conocedor de la medicina tradicional, durante la primera ola del Covid-19, los pueblos indígenas fueron sorprendidos, debido a la ausencia de centros médicos en los territorios, la falta de medicamentos y la poca información que llegaba a sus territorios sobre las medidas básicas bioseguridad, poniéndolos en riesgo de extinción por su estado de vulnerabilidad.

Durante la primera ola de Covid-19, en 2020, los pueblos indígenas tuvieron poco acceso a la información sobre las medidas básicas de bioseguridad, como el uso del barbijo. Foto: CEJIS.

Sin embargo, ante este peligro volvieron sus miradas hacia la recuperación de sus conocimientos en medicina natural de la que son poseedores, en especial las y los adultos mayores. “El gobierno no ha podido cumplir con los requisitos (exigencias) necesarios frente a esta pandemia; pero como parte de la medicina tradicional, con el conocimiento que nos dejaron nuestros abuelos y ancestros, hemos buscado la mejor manera para solucionar esta situación”, indica.

“Tenemos lecciones aprendidas y dentro del territorio hemos usado los mates, los jarabes; hemos usado el matico, el jengibre, el orégano, el copaibo, miel y una mezcolanza tremenda que hemos formado en esta situación, pero ese es el conocimiento que tenemos nosotros y estamos agradecidos con Dios por el conocimiento que nos dejaron nuestros ancestros y con la práctica que seguimos desempeñando hoy en día”, asevera.

Asimismo, entre estas lecciones aprendidas que menciona Amutari se encuentra el cuidado de la alimentación, pues durante el periodo de la pandemia ellas y ellos comprobaron que esta juega un papel fundamental en la prevención de esta enfermedad.

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CEJIS

Cejis.Org es una asociación boliviana sin fines de lucro que trabaja en el campo de los Derechos Humanos desde una perspectiva jurídico – social acompañando a los sectores de la sociedad cuya situación de indefensión y vulnerabilidad exige acompañamiento profesional y compromiso en la reivindicación del reconocimiento de sus derechos individuales y colectivos.