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Debido a la pandemia por el Covid-19, las y los jóvenes indígenas retomaron el interés por la medicina tradicional

Si bien la pandemia trajo consigo dificultades para afrontar los problemas de salud en los territorios indígenas, también fue la oportunidad para que las y los jóvenes de los pueblos indígenas inclinen su interés en la recuperación de los conocimientos en medicina natural de sus abuelas, abuelos, y madres y padres.

La secretaria salud de la Central Indígena de Mujeres Amazónicas de Pando (CIMAP), Aida Yubanera Tabo, indica que este hecho fue uno de los que se produjo en la Amazonía de Pando, puesto que las y los jóvenes de las comunidades se interesaron por preparar los remedios naturales, lo cual antes de la pandemia no ocurría.

“Era interesante que los jóvenes conozcan cómo era antes el cómo nuestros antepasados se curaban, porque a veces no había cómo salir al centro de salud. Y eso fue interesante porque los jóvenes consultaban, preguntaban y ellos querían preparar también (los remedios), para poder ellos también practicarlo. Eso es lo que me gustó; hay interés de los jóvenes, quieren aprender y eso es lo importante”, menciona Yubanera.

La autoridad indígena comenta que antes de iniciarse la pandemia, en los territorios indígenas las y los jóvenes acudían a la compra de fármacos para aliviar sus malestares, olvidándose de los remedios naturales y los conocimientos de las sabias y sabios, además de sus madres y padres. Pero, con la llegada de la primera ola del virus, en 2020, y las consiguientes restricciones de movimiento que se emitieron desde el Estado central y con ello la imposibilidad de acceder a medicamentos en los territorios indígenas, los jóvenes volcaron su mirada a la medicina natural.

“Nuestros niños y jóvenes, muchos no conocen (la medicina natural). Más corremos al médico a comprar remedios farmacéuticos. Pero con esta enfermedad hemos podido volver a buscar y a valorar nuestra medicina, como comunidades. Nuestros pueblos nos comentaban que hemos podido sanar con esto inmediatamente. Ahora, incluso, seguimos”, explica.

El ingreso de la pandemia, en 2020, afectó de gran manera al frágil sistema de salud del país el cual se vio colapsado e impedido de atender a la ciudadanía, en especial a los territorios indígenas donde, en la mayoría de los casos, no existen centros médicos y el acceso a medicamentos es casi imposible. En las comunidades indígenas la situación no fue diferente, pues el virus, así como ocurrió con las ciudades, las encontró desprevenidas, “experimentamos cosas que no conocíamos y no sabíamos”, cuenta Yubanera.

“Ya hemos podido aprender más. De lo que estábamos perdiendo nuestra cultura y nuestra medicina tradicional, hemos podido recuperarla también (…) En la tercera ola ya conocemos y hemos podido y sabido cómo prevenir. Ya sabíamos con qué curarnos”, explica.

Si bien la tercera ola presenta distintas variantes del virus, más agresivas para el cuerpo, esta no encontró desprevenidas a las comunidades donde aún aplican las medidas de bioseguridad básicas, como el uso del barbijo, el lavado y desinfección de las manos y el distanciamiento físico.

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