Skip to content
Menu

CAMPAÑAS

OTROS ANUNCIOS

Chuquisaca pide que no se ingieran cultivos por la contaminación

EL DEBER, 16 julio 2014.- Los análisis de laboratorio que fueron encargados por la Gobernación de Chuquisaca dan cuenta de la turbiedad de las aguas en un 2.040% cuando lo permitido que es de 5 microgramos por litro (mg/l).

A esto se suma que el nivel de sodio aumentó de 200 a 350 microgramos y se trepó en un 175%; el hierro de 0,3, que es lo permisible, se incrementó a 0,5, sobrepasando en un 166%. El manganeso pasó de 0,1 a 0,2 sobrepasando un 200% y el cromo de 0,05 a 0,06 incrementándose en un 120%.

El dique que cedió y que afectó las aguas del Pilcomayo pertenece a la empresa minera Santiago Apóstol en un municipio de Potosí. El hecho ocurrió el pasado 4 de julio.

“Es una preocupación porque existe demasiada contaminación del río Pilcomayo después de la rotura de ese dique”, señaló Eddy Carvajal, secretario de Medioambiente de la Gobernación de Chuquisaca.

Solo en este departamento hay 256 comunidades en nueve municipios que pueden ser afectados por la contaminación en el consumo del agua y el riego de sus cultivos sobretodo de las hortalizas.

Carvajal recomendó a la población en lo posible no consumir “momentáneamente las hortalizas de las comunidades” de las riberas del Pilcomayo que son regadas con sus aguas y tampoco ingerir esas aguas. Anunció que la Gobernación está analizando los mecanismos de mitigar esta situación con otras acciones como llevar agua de otros lugares para el consumo.

Se buscan alternativas para solucionar el problema

Una comisión de la Jefatura de Epidemiología del Servicio Departamental de Salud (Sedes) Chuquisaca, se trasladó a Tasa Pampa, una de las comunidades afectadas que se encuentra a unos 60 kilómetros de Sucre, a 14 kilómetros del límite entre Chuquisaca y Potosí, donde se juntan los ríos Pilcomayo y Ñucchu.

En el lugar, Sedes tomó muestras del agua de ambos ríos para analizarlas en laboratorio y el resultado de la prueba de PH, medida de acidez o alcalinidad, estableció que el agua del río Pilcomayo es 10% más ácida que el agua del río Ñucchu.

De acuerdo con este informe, ninguna de las dos aguas, tanto de Ñucchu como del Pilcomayo, son aptas para el consumo humano porque pueden traer consecuencias como alteraciones de la salud, especialmente el sistema gastrointestinal.

Este miércoles, la Defensoría del Pueblo, junto a la Brigada Parlamentaria y otras instituciones, organiza otra visita a las comunidades de las riberas del Pilcomayo para coadyuvar con las investigaciones y las acciones a definirse a futuro.

Ayer, la Gobernación de Chuquisaca volvió a instruir a su departamento jurídico el inicio de acciones legales contra los responsables de esta contaminación, aunque ya existe un proceso penal iniciado por la jurisdicción fiscal del departamento de Potosí.

Texto: William Zola

VER NOTA El deber

Compárte usando:

CEJIS

Cejis.Org es una asociación boliviana sin fines de lucro que trabaja en el campo de los Derechos Humanos desde una perspectiva jurídico – social acompañando a los sectores de la sociedad cuya situación de indefensión y vulnerabilidad exige acompañamiento profesional y compromiso en la reivindicación del reconocimiento de sus derechos individuales y colectivos.